En esta esquina
Para qué tanto circo?
El reclamo hecho por diputados priistas al titular de la Auditoría General del Estado (AGE), Ignacio Rendón Romero, en el sentido de que ya no utilice el organismo como un instrumento de persecución, estuvo bueno como show, porque si se le quiere ver como un señalamiento serio deja mucho qué desear... Los mismos legisladores saben bien -si no, pues ¿dónde están?- que la AGE es un organismo fiscalizador dependiente del Congreso local y que, por consiguiente, el titular es un empleado del Poder Legislativo... Más todavía: La AGE es supervisada por la Comisión de Vigilancia que, en este caso, es presidida por una priista, Guadalupe Gómez Bermeo... Cuando la AGE lleva a cabo una investigación contable, la agota y la hace llegar al Congreso, cuyos diputados emiten en pleno las medidas a que haya lugar... Más claro: Son los diputados los que dicen qué hacer y no el auditor, respecto a los presidentes municipales públicos incumplidos... Durante la legislatura pasada, varios fueron los roces que hubo entre algunos diputados y el auditor... Los legisladores acusaban a la AGE de no llevar a cabo puntualmente las auditorías de las cuentas públicas, en tanto el auditor siempre los rebatió diciendo que periódicamente les enviaba un informe sobre su trabajo a fin de que lo calificaran; sin embargo, decía el auditor, no le daban salida... Y así se les fue el tiempo: Tendiendo cortinas de humo para distraer a la ciudadanía, llegando al final de su periodo con un rezago abultado... Por tanto, muchos son los alcaldes que dejaron de serlo sin entregar o sin justificar sus cuentas públicas y ni quién los moleste... Total que si el empleado -auditor- no cumple con su trabajo, ¿de quién es la responsabilidad si no del patrón?... Entonces ¿para qué tanto circo, maroma y teatro?... Lo que tienen qué hacer los priistas a través de la Comisión de Vigilancia es supervisar al auditor y obligarlo a que en adelante sí cumpla con su función; si no pueden deberían buscar quién les haga la chamba, pero que no hagan tantos aspavientos, que la única víctima es la población, pues no se comprueba el buen uso de los recursos públicos con la complicidad de los legisladores (DAPSA). En esta esquina | Novedades Acapulco
|